El punto de partida del libro es que la mayoría de los triatletas entrenan desde la suposición y no desde el diagnóstico. Esto genera planes desalineados con la realidad física del atleta. La autoevaluación no busca etiquetar al atleta como “bueno” o “malo”, sino identificar limitaciones estructurales, técnicas o de capacidad que condicionan el rendimiento global.
Se enfatiza que el potencial no se pierde por falta de motivación, sino por entrenar sobre bases débiles. Sin una evaluación honesta, cualquier incremento de volumen amplifica los problemas existentes.
Playbook
Mini caso genérico
Un triatleta con alta motivación y buen nivel aeróbico no mejora sus tiempos. La evaluación revela limitación de movilidad en cadera y debilidad de core. Al corregir estas bases, el mismo volumen de entrenamiento empieza a generar mejoras claras.