El libro concibe el entrenamiento deportivo como un proceso psicopedagógico y planificado que persigue la mejora del rendimiento mediante el desarrollo coordinado de los factores de rendimiento. Desde esta perspectiva, el rendimiento competitivo no es el resultado exclusivo del entrenamiento físico, sino de la interacción entre la genética del deportista, su entorno vital y de entrenamiento, la correcta planificación de las cargas y el control continuo del proceso.
A lo largo de la obra se establecen los fundamentos que explican la adaptación al entrenamiento, destacando la necesidad de individualizar el estímulo en función del nivel y la capacidad de adaptación del deportista. Se desarrollan metodologías específicas para el entrenamiento de la fuerza y la resistencia, siempre vinculadas a las demandas reales de la competición.
El texto profundiza en la planificación del entrenamiento mediante estructuras temporales como microciclos y mesociclos, subrayando la importancia del ajuste, la recuperación y la activación. Finalmente, incorpora la optimización motriz, informacional y psicológica, junto con la evaluación y el control, como elementos clave para sostener el rendimiento a largo plazo.