1.3 Tipos de competencias en las empresas




Una vez que se ha entendido cómo se construye una competencia y que no quede duda de que la habilidad no necesariamente es un sinónimo sino solamente una parte de la misma, podemos entonces establecer que existen diferentes tipos de competencias: psicomotoras, afectivas o cognitivas.

Vamos a enfatizar en las tres que profesionalmente son necesarias para las empresas: las institucionales, que están nacidas de los valores; las funcionales, que nacen de la función técnica; y las transversales, que a su vez se dividen en gerenciales y conductuales, dependiendo del cargo que se ocupa dentro de una empresa.

Las competencias institucionales: se encuentran integradas por los principios, los valores, las creencias y la filosofía de la organización; el saber hacer, entendido como aquellos aspectos que condicionan o sustentan el comportamiento del colaborador. Brindan los lineamientos de cómo debe actuar en el lugar de trabajo.

Las competencias institucionales deben abarcar de manera perpendicular toda la organización, no se debe de pensar que son muchas, porque si no sería prácticamente imposible que los colaboradores pudieran llevar a cabo estas conductas de manera capaz. Un punto importante es que están basadas en la filosofía laboral, el estándar que se espera que se lleve a cabo de manera competente por las personas.

Recordemos que en un modelo de gestión donde vamos a incluir los tres tipos de competencias, tenemos que pensar que una base fundamental de todas las conductas esperadas para que funcione una organización son las competencias institucionales. Al nacer los valores son asociados con el deber ser.

La diferencia entre valores y competencias institucionales es que las conductas en las últimas deben de poder ser observadas de forma evidente, sin que el concepto cause una definición particular.

Las competencias institucionales están asociadas con la conducta correcta esperada, lo que significa que no tiene niveles de dominio, ejemplos adecuados serían: ética, responsabilidad y honestidad.

Si te das cuenta estas no pueden estar a medias, tienen que ser elementos plenos en la conducta humana para considerarse que existen. Por eso no se puede medir como medio ético o medio honrado, porque la persona debe mostrar en plenitud estas conductas. Estas competencias diferencian una cultura de otra.

Son aquellas competencias fundamentales para vivir en sociedad y desenvolverse en cualquier ámbito laboral.


Las competencias transversales: están relacionadas con los cargos que se desempeñan dentro de la organización.

Son de dos tipos:

Las gerenciales, que tiene una relación directa con la gestión de liderazgo dentro de la empresa, es decir, quienes desarrollan estas competencias comandan equipos de forma hábil para que alcancen objetivamente sus resultados.

Las competencias gerenciales generalmente están orientadas a la administración de talento y están en posiciones organizacionales de mayor jerarquía.

Abarcan solo algunos puestos de forma específica y en distintos grados de dominio.

Las conductuales, que tienen que ver con aquellas competencias que la empresa espera que tengas desarrolladas para llevar a cabo de manera eficiente el trabajo.

Las competencias conductuales son aquellos atributos de personalidad que esperamos tengan nuestros colaboradores para alcanzar de manera eficiente y sin tanto desgaste un objetivo organizacional, por ejemplo, trabajo en equipo, comunicación asertiva, organización, etc.

Abarcan a los puestos de forma específica y en distintos grados de dominio. Son comunes a varias profesiones u ocupaciones, favorecen la consecución y mantenimiento de un empleo, permiten la movilidad laboral incrementando así las posibilidades de mejorar un trabajo.

Quiero puntualizar algo con respecto a las competencias gerenciales y dejo en claro que no necesariamente es una regla, ya que en algunos casos, personas que no tienen gente a cargo tuvieran que formar o mantener un perfil de liderazgo, aunque no tengan reportes directos, le llamaría “líder sin cargo” pero que requieren de competencias gerenciales para desarrollar su trabajo diario.

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Las competencias funcionales: denominadas comúnmente como competencias técnicas, son aquellas requeridas para desempeñar las actividades que componen una función laboral, según los estándares y la calidad establecidos por las empresas o por el sector productivo correspondiente.

Son competencias funcionales propias de una determinada profesión u ocupación, desarrolladas por la experiencia profesional o la aplicación de conocimientos previamente aprendidos.

Generalmente están descritas en tareas dentro de los descriptivos de puestos organizacionales, son las que definen las características que debe tener un puesto con respecto al otro, y las actividades competentes que tiene que llevar a cabo de manera eficiente. Definen las fronteras de responsabilidad en la entrega de resultados.



¿Cuáles son las ventajas de identificación de las competencias?


Se determinan las características y habilidades de las personas, ayudan al desarrollo individual y organizacional, apoya el proceso de reclutamiento y selección, se enfoca a las necesidades de capacitación y desarrollo, permite la identificación de planes de carrera y vida, contribuyen al mejor aprovechamiento de los recursos y disminuyen la rotación de personal.

Las técnicas que generalmente se utilizan para lograr identificar u observar las competencias son:


imagen_69e7be63e31f7.png Entrevistas por competencias

imagen_69e7be63e31f7.png Assessment center individual

imagen_69e7be63e31f7.png Assessment center grupal

imagen_69e7be63e31f7.png Presentaciones

imagen_69e7be63e31f7.png Checklist.


Estas son solo algunas de las técnicas más conocidas, pero hay un sinnúmero de metodologías.