La palabra competencia fue utilizada por primera vez por David C. McClelland en un artículo publicado por la revista American Psycology en 1973, donde él sostenía que los sistemas tradicionales de evaluación no predicen por sí solos el éxito del trabajo.
En los años ochenta en Reino Unido se desarrolló un sistema de calificación profesional elaborado sobre la base de las competencias requeridas para llevar a cabo determinados trabajos, el cual incluyó conocimientos y habilidades establecidas por un grupo de expertos.
En 1986, se establece el National Council for Vocational Qualifications —NCVQ—, cuyo objetivo era establecer un marco en el que quedan definidas las calificaciones profesionales necesarias para todas las ocupaciones en todos los sectores, y se consiguen a través de la formación y la evaluación; para obtenerlas, los candidatos tienen que evidenciar su competencia para responder a un estándar de actuación profesional previamente definido.
En México, se empezó a aplicar a mediados de los noventa, impulsada por el gobierno federal, a través del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencia Laboral
—CONOCER—.

DavidMcClelland, teórico que inició el estudio de las competencias (Harvard). El resultado de sus investigaciones le llevó a afirmar que para desempeñar bien un puesto, se requería contar con características afines a ese rol.
La conducta humana es la manifestación del comportamiento, es decir, lo que hacemos. Nuestra conducta puede analizarse desde una óptica psicológica, desde la reflexión ética o en un sentido específico, por ejemplo, la conducta de los consumidores.
Por otra parte, la etología es la disciplina que estudia y define esta cuestión, como el conjunto de actividades —acciones o reacciones— realizadas por un sujeto animal u hombre, que pueden ser observadas directamente o sirviéndose de los instrumentos propios de un experimentador, tales como movimientos musculares, secreciones, sonidos, etc. Mediante esas actividades los seres vivos se relacionan con el medio y con los otros seres vivos en el que se desenvuelven modificándolo o adaptándose a sus condiciones.
Las conductas son las acciones del hombre en relación con el medio, manifestándose como una búsqueda de equilibrio, por ellas se integran nuestras necesidades con las posibilidades que nos presenta el entorno. Dichas acciones no son siempre visibles desde el exterior, ya que se presentan también en una dimensión interior. Se manifiestan en tres áreas:
En las expresiones del cuerpo.
En las relaciones sociales.
En las expresiones mentales.
Es el modo de ser de un individuo y el conjunto de acciones que lleva a cabo para adaptarse a su entorno. Está considerada dentro de un espacio y tiempo determinado.

Los Estándares de Competencia Laboral responden de modo explícito y específico a la pregunta: ¿Qué características debe presentar el desempeño de una persona para que sea considerado competente en una determinada área ocupacional o función productiva?

Pero para nosotros dentro de “expertos en modelos de competencias” o “científicos de la conducta”, la competencia está definida por seis elementos, y está definida en el acrónimo CHAAVE:
Conocimientos
Habilidades Aptitudes Actitudes
Valores
Experiencias
Una competencia entonces es un conjunto de conocimientos, habilidades, aptitudes, actitudes, valores y experiencias necesarias para cumplir exitosamente una actividad laboral.
Estos seis principios básicos del CHAAVE — indispensables para que una persona verdaderamente lleve de manera competente un proceso dentro de su desempeño profesional—, están incluidos en los tres saberes del dominio humano: el saber, que está relacionado con conocimientos y experiencia; el querer, con actitudes y valores; y el poder, con habilidades y actitudes.

Hemos escuchado la siguiente frase de manera común en el área de Recursos Humanos: “Si no sabes te enseño, si no puedes te ayudo, pero si no quieres no es un elemento que podamos transformar”. El querer es el motor de todo el modelo de competencia, es decir, que las personas cuenten con la actitud y los valores para poder realizar de manera idónea el trabajo asignado.