Liderazgo centrado en principios
- Los principios son leyes naturales objetivas y universales —distintos de los valores, que son subjetivos y culturales— y actúan independientemente de que los conozcamos o los aceptemos. Ignorarlos tiene consecuencias; alinearse con ellos produce resultados duraderos.
- El liderazgo centrado en principios opera de adentro hacia afuera en cuatro niveles concéntricos: Personal (confiabilidad), Interpersonal (confianza), Gerencial (otorgar poder) y Organizacional (alineamiento). No se puede construir bien en el nivel superior sin haber cimentado el inferior.
- Los siete hábitos de la gente eficaz son la expresión práctica de los principios aplicados a los dones exclusivos del ser humano: autoconciencia, imaginación, conciencia moral, fuerza de voluntad, mentalidad de abundancia, valentía/respeto y creatividad. El séptimo hábito —afilar la sierra— es la autorrenovación permanente que sostiene todo lo demás.
- Las organizaciones padecen siete problemas crónicos recurrentes —falta de misión compartida, sin rumbo estratégico, mal alineamiento, estilo equivocado, malas técnicas, poca confianza y falta de autorrenovación— que no se resuelven con "aspirinas" sino con el cambio profundo de paradigma que ofrece el Paradigma del Liderazgo Centrado en Principios (PCL).
- La mentalidad de abundancia —la convicción de que existen suficientes recursos, éxitos y reconocimientos para todos— es el fundamento de las relaciones y organizaciones de alto rendimiento, y su opuesto, la mentalidad de escasez, es la causa raíz de la mayoría de los conflictos interpersonales y organizacionales.
- Facultar con poder (empower) a las personas requiere seis condiciones: carácter confiable, competencia técnica, sistemas de información compartidos, estructura y sistemas alineados, rendición de cuentas y consecuencias acordadas, y confianza mutua. Sin estas condiciones, la delegación produce caos; con ellas, libera el potencial humano.
- Los grandes líderes son, ante todo, grandes aprendices: se educan permanentemente, irradian energía positiva, creen en el potencial de los demás, dirigen su vida de forma equilibrada, ven la vida como una aventura, son sinérgicos y se renuevan regularmente en las cuatro dimensiones de la personalidad humana: física, mental, emocional y espiritual.