Liderazgo centrado en principios




  1. Los principios son leyes naturales objetivas y universales —distintos de los valores, que son subjetivos y culturales— y actúan independientemente de que los conozcamos o los aceptemos. Ignorarlos tiene consecuencias; alinearse con ellos produce resultados duraderos.


  1. El liderazgo centrado en principios opera de adentro hacia afuera en cuatro niveles concéntricos: Personal (confiabilidad), Interpersonal (confianza), Gerencial (otorgar poder) y Organizacional (alineamiento). No se puede construir bien en el nivel superior sin haber cimentado el inferior.


  1. Los siete hábitos de la gente eficaz son la expresión práctica de los principios aplicados a los dones exclusivos del ser humano: autoconciencia, imaginación, conciencia moral, fuerza de voluntad, mentalidad de abundancia, valentía/respeto y creatividad. El séptimo hábito —afilar la sierra— es la autorrenovación permanente que sostiene todo lo demás.


  1. Las organizaciones padecen siete problemas crónicos recurrentes —falta de misión compartida, sin rumbo estratégico, mal alineamiento, estilo equivocado, malas técnicas, poca confianza y falta de autorrenovación— que no se resuelven con "aspirinas" sino con el cambio profundo de paradigma que ofrece el Paradigma del Liderazgo Centrado en Principios (PCL).


  1. La mentalidad de abundancia —la convicción de que existen suficientes recursos, éxitos y reconocimientos para todos— es el fundamento de las relaciones y organizaciones de alto rendimiento, y su opuesto, la mentalidad de escasez, es la causa raíz de la mayoría de los conflictos interpersonales y organizacionales.


  1. Facultar con poder (empower) a las personas requiere seis condiciones: carácter confiable, competencia técnica, sistemas de información compartidos, estructura y sistemas alineados, rendición de cuentas y consecuencias acordadas, y confianza mutua. Sin estas condiciones, la delegación produce caos; con ellas, libera el potencial humano.


  1. Los grandes líderes son, ante todo, grandes aprendices: se educan permanentemente, irradian energía positiva, creen en el potencial de los demás, dirigen su vida de forma equilibrada, ven la vida como una aventura, son sinérgicos y se renuevan regularmente en las cuatro dimensiones de la personalidad humana: física, mental, emocional y espiritual.