Primera Parte: Eficacia Personal e Interpersonal



Capítulo 1: Características de los Líderes Centrados en Principios


A través de mis estudios y observaciones he discernido ocho características distintivas de los líderes centrados en principios. Estos rasgos no solo caracterizan a quienes efectivamente son líderes; también nos sirven a todos como símbolo de progreso.


Aprenden continuamente. Son educados constantemente por sus propias experiencias. Leen, buscan la forma de capacitarse, toman clases, escuchan a los demás. Desarrollan nuevas habilidades y nuevos intereses. Usted desarrollará sus capacidades más velozmente si aprende a efectuar y cumplir promesas: comience haciéndose una pequeña promesa y cúmplala.


Tienen vocación por servir. Consideran la vida como una misión, no como una carrera. Cada mañana se "atan al yugo" y se colocan los arneses del servicio. Todo intento de convertirse en una persona basada en principios sin llevar una carga sobre los hombros está condenado al fracaso.


Irradian energía positiva. Su semblante es alegre, placentero, feliz; su actitud es optimista y animosa. Esta energía positiva carga o cambia los campos de energía débiles o negativos a su alrededor.


Creen en los demás. No sobrerreaccionan ante las conductas negativas. No creen que la conducta presente defina el potencial futuro. Creen en la potencialidad invisible de todos. En verdad, creer es ver.


Dirigen sus vidas de forma equilibrada. Leen los mejores libros. Son socialmente activos. Son intelectual y físicamente activos. No son extremistas: piensan en términos de continuum y prioridades. Están orientados a lo correcto, no a todo o nada.


Ven la vida como una aventura. Su seguridad emana de su interior, no de afuera, por lo que no necesitan clasificar y estereotipar todo para sentir predictibilidad. Son como valientes expedicionarios: no están seguros de qué va a pasar, pero confían en que será algo estimulante.


Son sinérgicos. La sinergia es el estado en el que el todo es superior a la suma de las partes. Trabajan tan inteligente como duramente. Al negociar, aprenden a separar a la gente del problema y se concentran en los intereses del otro, no en la lucha de posiciones.


Se ejercitan para la autorrenovación. Se ejercitan de forma regular en las cuatro dimensiones de la personalidad humana: física, mental, emocional y espiritual. Estoy convencido de que si una persona dedica una hora diaria a estos ejercicios básicos, mejorará la calidad de todas las demás horas del día.

Playbook — Líderes Centrados en Principios


Qué hacer: Evalúa tu nivel actual en cada una de las ocho características. Cómo hacerlo: Para cada característica, darte una puntuación del 1 al 10 y escribe un ejemplo concreto reciente que justifique esa puntuación. Cuándo aplicarlo: Mensualmente, como parte de tu práctica de autorrenovación (Hábito 7). Señal de progreso: Las características que antes eran esfuerzo consciente comienzan a volverse automáticas. Error común: Evaluar las características como absolutos (soy sinérgico / no soy sinérgico). Son continuos; el objetivo es avanzar en cada uno, no alcanzar la perfección.




Capítulo 2: Repaso de los Siete Hábitos



Los 7 Hábitos son la expresión práctica de los principios aplicados a los dones exclusivos del ser humano. Los dones asociados con los Hábitos 1, 2 y 3 son primarios; los de los Hábitos 4, 5 y 6 son secundarios; el Hábito 7 renueva el proceso de evolución.


Los dones primarios son: (1) autoconciencia (Hábito 1 — Sea proactivo): la habilidad de elegir su respuesta; (2) imaginación y conciencia (Hábito 2 — Empiece con un objetivo en mente): si usted es el programador, escriba usted mismo el programa; (3) fuerza de voluntad (Hábito 3 — Lo primero es lo primero): vida altamente disciplinada concentrada en las actividades vitales de suprema importancia.


Los dones secundarios son: (4) mentalidad de abundancia (Hábito 4 — Piense en yo gano/tú ganas): cuanto más se basa uno en principios, más le gusta compartir el reconocimiento y el poder; (5) valentía equilibrada con respeto (Hábito 5 — Procure primero comprender): la causa de casi todas las dificultades de la gente es no escuchar con empatía; (6) creatividad (Hábito 6 — Sinergice): crear soluciones mejores que cualquiera de las propuestas originales a través de dos mentes respetuosas.


El séptimo don es la autorrenovación (Hábito 7 — Afile la sierra): el perfeccionamiento constante para superar la entropía. Si no se perfecciona y renueva constantemente, caerá en sistemas y estilos cerrados.




Capítulos 3–5: Resoluciones, Grandeza Primaria y Ruptura con el Pasado



La dificultad de las resoluciones reside en que cometemos dos errores: no tenemos una clara comprensión de quiénes somos (y entonces los hábitos se convierten en nuestra identidad) y no tenemos un claro panorama de adónde queremos ir. Para superar esto, existen tres resoluciones universales que atacan las tres fuerzas restrictivas fundamentales:


Primera resolución: Para superar los apetitos y pasiones, ejercitar la autodisciplina y la autonegación. Controlar el cuerpo es el primer peldaño; si no controlamos nuestros apetitos, ellos nos controlarán a nosotros.


Segunda resolución: Para superar el orgullo y las pretensiones, mejorar el carácter y la competencia. Sócrates dijo: "La más grandiosa forma de vivir honorablemente en este mundo es ser lo que pretendemos ser." La grandeza primaria es el carácter auténtico; la grandeza secundaria es el talento, la personalidad, el reconocimiento social.


Tercera resolución: Para superar las aspiraciones y la ambición desenfrenadas, dedicar el talento y los recursos a fines nobles y al servicio de los demás. La humildad es la madre de las demás virtudes porque promueve la responsabilidad.


La ruptura con el pasado es el reconocimiento de que nuestros hábitos no son nuestra identidad. Somos más que nuestros hábitos; podemos escribir nuestro propio guión. Este reconocimiento requiere lo que yo llamo un cambio de paradigma: no simplemente una nueva técnica, sino una nueva forma de ver que produce, naturalmente, nuevas actitudes y comportamientos.


Playbook — Resoluciones


Qué hacer: Formula tus tres resoluciones personales en respuesta directa a las tres fuerzas restrictivas: apetitos/pasiones, orgullo/pretensiones y aspiración/ambición. Cómo hacerlo: Escríbelas en primera persona, en presente, de forma específica y medible. Compártelas con alguien de confianza que te ayude a rendir cuentas regularmente. Cuándo aplicarlo: Al comienzo de cada año, y revisarlas trimestralmente. Señal de progreso: Las pequeñas victorias privadas (como levantarte a la hora que decidiste) comienzan a acumularse en victorias más grandes. Error común: Asumir demasiadas resoluciones a la vez. Comienza dominando la primera (autodisciplina física) antes de atacar las otras dos.



Capítulos 6–9: La Brújula Moral, el Poder y los Pecados Capitales



Los seis días de la creación nos ofrecen una metáfora de la madurez humana: al igual que la creación avanza gradualmente de lo más simple a lo más complejo, el desarrollo del liderazgo sigue etapas que no pueden saltarse. No se pueden construir relaciones duraderas sin haber trabajado primero el carácter.


Los siete pecados capitales del liderazgo que destruyen la confianza y corroen las organizaciones son: la crítica constante, la queja crónica, la comparación competitiva destructiva, la envidia del éxito ajeno, el enfoque en los derechos más que en las responsabilidades, la actitud de víctima permanente, y la búsqueda de atajos que violan la ley de la cosecha.


La brújula moral es la conciencia calibrada con principios universales. A diferencia del mero cumplimiento de normas sociales, la brújula moral funciona como una guía interna que distingue el bien del mal independientemente de la presión cultural. El poder centrado en principios es el más duradero: no es el poder del miedo, del dinero o de la posición, sino el poder que emerge cuando las personas confían en nuestra integridad y competencia.



Capítulos 10–13: Influencia, Comunicación y Relaciones Familiares



Clarificar las líneas de comunicación requiere entender que la causa raíz de casi todas las dificultades interpersonales es no escuchar con empatía. Se escucha desde la propia autobiografía; se prepara la respuesta mientras el otro todavía habla. La habilidad para escuchar primero requiere mesura, respeto y reverencia. La habilidad para hacer que le comprendan requiere valentía y consideración equilibradas.


Los treinta métodos para lograr influencia nacen de una premisa: la influencia verdadera surge del carácter, no de la técnica. Las técnicas sin carácter son manipulación; el carácter sin técnica es impotencia. Los métodos más poderosos incluyen: modelar el comportamiento que se espera, escuchar con empatía antes de dar consejos, crear sistemas de rendición de cuentas mutuamente acordados, y construir la cuenta bancaria emocional haciendo depósitos consistentes (cumpliendo compromisos, siendo leal cuando el otro está ausente, disculpándose sinceramente cuando se cometen errores).


Las relaciones matrimoniales y familiares son el laboratorio primario del liderazgo. Ocho formas de enriquecerlas: hacer de la relación la prioridad sobre las cosas materiales, asumir que el problema siempre es de dos, escuchar para comprender antes de aconsejar, estar presente de forma plena cuando se está con la familia, construir tradiciones y rituales de conexión, abordar los conflictos directamente con la persona involucrada (nunca triangular), perdonar rápido y perdonar profundo, y ver a cada miembro de la familia con sus posibilidades, no con sus limitaciones.


Para convertir a sus hijos en campeones no se necesitan técnicas especiales: se necesita creer en su potencial invisible, crear oportunidades para pequeñas victorias y rendición de cuentas, no rescatarlos de las consecuencias naturales de sus decisiones, y modelar usted mismo el tipo de persona que desea que ellos sean.