La consecuencia



Calcula el costo de esto.


No en abstracto. En concreto.


Piensa en el tiempo que tu organización invierte en capacitaciones que producen cambios mínimos. En los libros que le recomiendas a tu equipo y que nadie termina de leer. En los procesos documentados que nadie consulta porque nadie sabe dónde están o porque están desactualizados.


Piensa en el conocimiento que tienes como profesional — metodologías que aprendiste, sistemas que diseñaste, procesos que desarrollaste con años de experiencia — y cuánto de ese conocimiento vive en documentos que nadie más puede consultar de manera fluida. Conocimiento valioso que se convierte en conocimiento inerte en el momento en que sale de tu cabeza.


Piensa en la cantidad de veces que alguien en tu equipo cometió un error que ya estaba documentado en algún lugar — solo que nadie lo encontró a tiempo, o el formato no era lo suficientemente claro, o el documento tenía seis meses desactualizado.


Ese costo no tiene línea en ningún presupuesto.


Pero es real.


Y crece.