"A wealth of information creates a poverty of attention." — Herbert Simon, Premio Nobel de Economía, 1978
En 1996 fundé el eLearning Institute.
En ese momento, la promesa del aprendizaje digital era enorme y genuina. Por primera vez en la historia, era posible llevar conocimiento de alta calidad a cualquier persona con una conexión a internet — sin fronteras geográficas, sin horarios fijos, sin depender de que el experto estuviera físicamente presente.
El internet era lento y incipiente. Pero las posibilidades eran claras.
Me apasioné con las posibilidades infinitas que nos empezaba a brindar la tecnología.
Durante dos décadas, diseñé y construí plataformas de capacitación corporativa, programas de formación a distancia y trabajé en la implementación de universidades virtuales académicas y corporativas. Trabajé con empresas que querían convertir el conocimiento de sus mejores empleados en cursos que pudieran escalar. Convertí metodologías complejas en módulos de aprendizaje. Construí sistemas que podían enseñar a cientos e incluso miles de personas al mismo tiempo.
Era trabajo real. Con impacto real.
Y con un límite real que tardé en nombrar con precisión.