Al principio de este libro dije que esto no era un libro.
Es una demostración.
Cada capítulo exhibió una capacidad mientras la describía. Cada llamado (callout) fue una invitación a interactuar, no solo a leer. La tabla comparativa existió para que la vieras, no para que la memorizaras. Las conversaciones con el AI Sherpa no fueron ejemplos teóricos — fueron el sistema en acción, en tiempo real, en el momento en que lo necesitabas para entender lo que estabas leyendo.
Ahora llegamos al final. Y el final de un MasterPlaybook no es una conclusión.
Es una apertura.