El poder de la resiliencia



Siempre habrá un antes y un después del covid. El encierro al que nos obligó la pandemia nos partió la vida en dos. Al ponernos al límite, nos paró sobre lo esencial y nos acercó a lo importante. Ante el abismo en el que nos encontrábamos y el temor a perderlo todo, incluso la vida, se despertó nuestra capacidad de supervivencia y empezamos a luchar con herramientas que ni siquiera sabíamos que teníamos. En ese “modo incertidumbre”, todo cambió y, ante la disrupción, tuvimos que buscar mecanismos de continuidad, cualquier cosa a la que pudiéramos agarrarnos para sobrevivir.


Según la teoría de la selección natural de Darwin, las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio,1 máxima que a los ojos de hoy es más que reveladora. Y es que, una situación extrema como la padecida en 2020 nos llevó, irremediablemente, a enfrentarnos con el espejo y a vérnoslas con nosotros mismos. Yo con yo, nosotros con nosotros, esa fue la consigna que se nos impuso… sin haberlo pedido.


Fundando en la incertidumbre un nuevo estado, se puso a prueba, como nunca, nuestra flexibilidad y capacidad de adaptación. La fuerza de la necesidad logró contrarrestar la resistencia natural que solemos tener frente al cambio, remover barreras emocionales y trabas mentales para lograr pasar del “modo incertidumbre” al “modo supervivencia”. Tuvimos que volvernos otros.