Enfrentar los tiempos difíciles con innovación



La pandemia nos forzó a innovar con mayor creatividad que nunca, inventándonos nuevas formas del trabajo, la educación, el entretenimiento y el consumo con fórmulas que, aunque aún estén en construcción, están cambiando nuestras sociedades a nivel global. Yo mismo he tenido que aprender a comportarme distinto. Cada día me sorprendo más de las posibilidades enormes que esta revolución innovativa ofrece en mi campo, el de las comunicaciones, y si miramos aún más allá, el impulso ha sido inimaginable.


Fuimos testigos directos de la mayor aceleración tecnológica jamás vivida, la cual presenciamos, de manera muy concreta, con las vacunas relámpago que se fabricaron en 2020 y que, como lo mencionamos anteriormente, hicieron merecedores del Premio Nobel de Medicina 2022 a los descubridores del ARN mensajero, fundamento de las vacunas. También el Premio Nobel en Física 2024 a John Hopfield y Geoffrey Hinton por hacer que “las máquinas aprendan” y sentar las bases de la inteligencia artificial es un logro que fue impulsado por la pandemia y nuestra cercanísima relación con la tecnología.1 Ambos ejemplos son muestra del gran impulso que recibió la innovación tecnológica que está transformándonos la existencia.


Todos estos movimientos que, a veces, nos hacen sentir como si estuviéramos en medio de una fuerte tormenta tropical, nos han obligado a estar atentos, pensar rápido y buscar resolverlo todo aún más aceleradamente. Ya no tenemos tiempo para decir “déjeme pensarlo”, pues corremos el riesgo de que a nuestro lado haya alguien que responda de inmediato y nos deje atrás. La velocidad de respuesta está determinando quién se queda con el botín y este ritmo vertiginoso nos ha forzado a cambiar nuestra manera de pensar, de crear y de actuar.


Entre los muchos cambios que tuvimos que adoptar, hay uno que nos tocó y nos transformó a todos: la comunicación por videoconferencias, que ha revolucionado tanto la comunicación empresarial como la personal y que ya sabemos que llegó para quedarse. Como me dijo Claudio Muruzabal, ex Chief Business Officer de la gigante SAP, “la video comunicación era algo que valorábamos como una forma de comunicación primaria y, después de la pandemia, se convirtió en una de las grandes alternativas para comunicarnos. Ese gran cambio tecnológico ha tenido un impacto inimaginable en los negocios y en la vida personal”. Al punto que, como me lo recordaba Julio Figueroa, CEO para América Latina del Citibank, en la conversación que sostuvimos —él en Buenos Aires y yo en México— “ya nunca usamos el teléfono… es decir, es una llamada de Zoom o es el móvil, pero ya nadie llama por teléfono”. Literal, los teléfonos fijos desaparecieron.


Por su parte, Martín Méndez, CEO de Neoris, innovador argentino de quien hablamos en capítulos anteriores, lo explicaba de una manera muy precisa: “Lo que pasa es que la pandemia borró en instantes muchos paradigmas que antes eran impensables”. Me lo comentaba en ese encuentro en Miami y se reía al contarme que su esposa le había dicho hacía 20 años que estaba loco si creía que dejaría de ir a las tiendas a medirse la ropa para comprarla online… “¡Y míranos hoy”, me decía, levantando las manos en señal de incredulidad!

En esa misma conversación, Martín me dio una imagen muy reveladora sobre este momento.


Me dijo: “Estamos como piloteando un transatlántico… y claro, imaginémonos lo que sería estar al frente de una de estas potentes moles viajeras que una vez entran en el agua, ¡no las frena nadie!… Ahí es cuando surgen esos pilotos que se atreven a navegar imposibles, los emprendedores, y quienes confían y se aventuran con ellos en empresas que en un comienzo suelen parecer irrealizables. Y esto fue, justo, lo que sucedió después de la pandemia, creando una ecuación perfecta: empresas con dinero para invertir y emprendedores dispuestos a tomar riesgos”.


Y esa es la fórmula ideal para generar innovación. Si nos queda alguna duda, recordemos que la vacuna se logró cuando las gigantes farmacéuticas decidieron ponerles atención a esos “loquitos” que llevaban años dentro de los laboratorios probando y probando nuevas ideas a las que nadie había dado suficiente crédito. En todos los sectores, las grandes organizaciones suelen depender de los emprendedores para innovar porque, aunque ellas son las que tienen el dinero, son ellos los que pueden asumir el riesgo… Saben que, si tienen éxito, ahí estarán los grandes —que los monitorean permanentemente— para respaldarlos, asociándose con ellos o comprándoles. Sin duda, un escenario de colaboración, un win-win, donde todos ganan.


Y si de emprendedores innovadores estamos hablando, hay un excelente ejemplo. Se trata de Mariano Battan, quien se define así en su LinkedIn: I like to dream about new things. Sometimes I make them come true (Me gusta soñar con nuevas cosas. A veces las hago realidad). Mariano encarna exactamente la figura del emprendedor al que le gusta tomar riesgos. Es como si eso le viniera en la sangre.


En sus veintes, en el 2001, se inventó su primera empresa de software de videojuegos, en plena crisis económica en la Argentina. Nueve años después, en el 2010, esa plataforma fue adquirida por Playdom y, a los seis meses, por Disney por 763 millones de dólares. Después de eso Mariano y sus tres socios se mudaron a Palo Alto (California), a probar suerte con un nuevo proyecto de inteligencia colaborativa, Mural, en un entorno rodeado de gigantes como Tesla, Hewlett Packard y SAP. Después de varios años y cuando estaban a punto de regresar a la Argentina tras invertir sin suerte gran parte de su capital, llegó la pandemia, disparó la demanda de soluciones para el trabajo remoto y les cambió la vida.


En 2021, Mural recaudó cerca de 170 millones de dólares en dos rondas de inversión lideradas por Insight Partners y Tiger Global en las que también participaron otros inversionistas como Slack Fund y Gradient Ventures, el brazo de inversión en inteligencia artificial de Google. Esta inyección de capital ayudó a que Mural alcanzara una valoración superior a los dos mil millones de dólares, consolidándola como unicornio argentino. El gran éxito que está teniendo la plataforma se debe, sin duda, a haber sabido interpretar que un elemento definitivo para la ecuación que define esta época es la colaboración.