Deepfakes y mucho más



En mi cuenta de Instagram posteé el 18 de enero de 2023 un comercial de Mint Mobile en donde el actor Ryan Reynolds testeaba las capacidades de ChatGPT. Con aire de esta no será capaz de hacer lo que yo le diga le dijo que escribiera un comercial con su voz, usara una broma, una palabrota y que le hiciera saber a las personas que la promoción navideña de Mint seguiría vigente incluso después de que las grandes compañías inalámbricas hubieran cancelado la suya.


Y esto escribió la IA: “Hola, soy Ryan Reynolds. En primer lugar, permítanme decir que Mint Mobile la rompe (is the shit). Pero aquí está la cosa, todas las grandes compañías inalámbricas están finalizando sus promociones navideñas, pero Mint Mobile no. Mantenemos la fiesta porque somos así de buenos. Prueba Mint Mobile…”. Al final de la lectura, el actor nos dice que eso que acaba de pasar es “ligeramente aterrador, pero convincente”.14 ChatGPT había pasado la prueba.


Sin embargo, luego de un semestre de euforia por la novedad, quedé con una extraña sensación al mirar a mediados de ese mismo año de 2023 una emisión de 60 Minutes en donde se mostraban los avances de la IA en esta nueva era “fundada” en noviembre de 2022 con el lanzamiento de este chatbot. James M. Manyika, senior VP de Google, le contestaba al presentador, Scott Pelley, lo que seguramente todos nos hemos preguntado alguna vez: “Estas máquinas no sienten, ni son conscientes de sí mismas, pero pueden exhibir comportamientos que parece que lo hicieran porque han aprendido de nosotros, de nuestras emociones, sentimientos, ideas, pensamientos y perspectivas. Es todo lo que hemos reflejado en libros y novelas, así que desde ahí ellas construyen patrones, por eso no es de sorprenderse que tengan comportamientos así”.15 ¡Simplemente genial!


Y, posiblemente, ese sea el punto de inflexión que haya hecho que hoy en día estén tantas personas tan preocupadas por estas máquinas. Porque su humanización, e incluso su rebasamiento de lo humano, va en vertiginoso ascenso. Si antes estas respondían a unas órdenes y seguían siendo subalternas del humano, lo que podría estarse creando en la actualidad son entidades capaces de superar todas las imperfecciones de los seres humanos, paradójicamente, en detrimento de nosotros mismos, al superarnos en lo que aún nos limita, como el tiempo para aprender, el cansancio, el hambre, la enfermedad, la necesidad de una vida social, la imposibilidad de revisar todas las fuentes del mundo, la velocidad para hacer una tarea…


Porque lo cierto es que la inteligencia artificial está logrando hacer en segundos cosas que a una mente humana le habría tomado días, semanas, meses, años e, incluso, décadas. Y esto será para bien pero desafortunadamente —como ha sucedido con otros grandes inventos revolucionarios— también podrá usarse para mal. Sin embargo, creo que debemos ser optimistas y prepararnos para un uso de las IA en terrenos en donde serán de inmensa utilidad. En ese mismo programa de 60 Minutes mostraron, por ejemplo, cómo un robot podía aprender a jugar fútbol con la misma capacidad de una persona —al principio con la intuición y torpeza de un niño de seis años que va tras la bola— hasta, muy rápidamente, entender el cuerpo y el sentido del juego… todo en cuestión de días de práctica. ¿Se imaginan lo que esta capacidad de aprendizaje puede representar para oficios que son altamente riesgosos para el hombre como, por ejemplo, rescatista o bombero?

Y es que, no sé a ustedes, pero a mí la inteligencia artificial no deja de sorprenderme todos los días. Me deslumbra. Desde que en mi oficina me armaron todo un speech que suelo contar sobre lo que hacemos en Newlink, con mi voz hablando en cinco idiomas y moviendo los labios de manera perfecta, me rendí ante sus posibilidades. También me asombró su capacidad de hacer deepfakes, esas réplicas de nuestros gestos y palabras de una forma tan perfecta que provoca confusión y nos hace pensar que estamos frente a una imagen real.

Por eso no me sorprendió que la revista Time incluyera en su lista de los 100 personajes más influyentes en el mundo de la IA de septiembre de 2024, la figura de Francesca Mani, una chica de 15 años que se volvió activista anti deepfake.16 Luego de que aparecieran en la web imágenes sexuales suyas, fabricadas digitalmente, se volvió una gran crítica de esta tecnología haciendo de su voz un coro que recoge las voces de millones de chicas.