IA, la estrella del Foro de Davos



Cada enero, en la pequeña pero bellísima ciudad de Davos en los Alpes Suizos, se reúnen 2.500 de los principales empresarios del planeta junto a algunos de los presidentes y dirigentes globales más destacados del mundo en el Foro Económico Mundial. En la edición 2025 del Foro se presumía que la estrella iba a ser Donald Trump, quien acababa de ser reelecto presidente de los Estados Unidos dos meses antes. Sin embargo, la verdadera estrella de Davos fue la inteligencia artificial.


El Foro se reunió en Suiza con el lema “Colaboración para la era inteligente” y los discursos de la presidenta de la Unión Europea Ursula von der Leyen, del presidente de Ucrania Volodimir Zelenski y de los presidentes de países como España (el socialista Pedro Sánchez) y Argentina (el libertario Javier Milei) se enfocaron en el gran dilema de este tiempo. ¿En qué tipo de ciudadanos y en qué clase de sociedad vamos camino a convertirnos con la irrupción de la inteligencia artificial?


Von der Leyen habló de las oportunidades que ofrece la IA si se utiliza de manera responsable. El viceprimer ministro de China, Ding Xuexiang, advirtió sobre la IA como “un arma de doble filo” por sus riesgos para la seguridad y la ética, y el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, reclamó que se ponga en marcha una normativa común a nivel global que regule la herramienta, impulsando su desarrollo y controlando sus posibles efectos negativos.


Tan crucial es el debate sobre la inteligencia artificial que incluso el entonces Papa Francisco envió un mensaje al Foro de Davos para advertir sobre sus implicaciones. “A diferencia de muchas invenciones humanas, la IA alcanza una destreza y velocidad que pueden igualar o superar a la mente que la creó”, señaló. En uno de sus últimos mensajes antes de fallecer en abril de ese año, el Papa advirtió contra el “paradigma tecnocrático”, que cree que todo puede resolverse solo con tecnología. Reclamó que la dignidad humana nunca debe sacrificarse por eficiencia, y que el verdadero progreso es aquel que reduce desigualdades y mejora la vida de todos. “La inteligencia artificial —dijo— debe estar al servicio de un desarrollo más humano, social e integral”.


Después de escuchar las intervenciones de líderes mundiales, presidentes y gigantes tecnológicos, el Foro Económico Mundial 2025 lanzó una advertencia clara: la inteligencia artificial será una fuerza transformadora imparable hacia 2030.

En su informe final, el Foro prevé la creación de 78 millones de empleos globales —11 millones solo en tecnología e información— pero también el desplazamiento de 9 millones. El acceso digital se expandirá al 60% de las empresas y habrá una urgente necesidad de nuevas habilidades: IA y Big Data (100%), pensamiento creativo (75%), resiliencia y agilidad (79%), aprendizaje continuo (75%) y liderazgo social (69%). La transición verde traerá nuevos roles, como ingenieros en energías renovables y expertos en vehículos eléctricos. Y además, el 59% de los trabajadores necesitarán capacitación, especialmente en pensamiento analítico, resiliencia y alfabetización en IA.22

Sin duda, somos otros. Y lo somos, con el impulso decisivo de la inteligencia artificial.