De generación en generación



Si hablamos de la generación X (los nacidos de 1965 a 1980) podemos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata de la última generación que conoció un mundo analógico y la que empezó a descubrir y usar la computadora, esa Macintosh del 84 cuya publicidad se volvió uno de los comerciales más famosos de la historia al pintar el mundo orwelliano del Big Brother. A esta le siguió la millennial o generación Y (de 1981 a 1995), hijos de los baby boomers y compuesta por todos aquellos que se volvieron adultos con el cambio de milenio, y que son reconocidos como la primera generación nativa digital. Luego, viene la zoomer o generación Z (de 1997 a 2012), todos nativos digitales —también conocidos como la generación C, de conectada— y, finalmente, la Alfa, los nacidos a partir del 2010, hijos de las redes sociales.


En la suma de los tiempos y si la historia hubiera seguido su curso normal, tendríamos que haber empezado a vivir una nueva generación en 2030. Sin embargo, se nos atravesó el unknown y modificó el paisaje sin preguntarnos si estábamos de acuerdo y allí —por cuenta de todo lo que conllevó ese endemoniado 2020— se reconfiguró una nueva generación, los pandemials, hijos también de las redes sociales, pero a los que se les sumó un aislamiento global inesperado con todo el poder de su efecto incertidumbre. Aunque es una generación que aún se está moldeando pues los efectos de largo plazo del aislamiento sobre ella aún no se conocen totalmente, ya tiene unas características que permiten agruparla y definirla como diferente de las que la antecedieron.