¿Una generación perdida?



De todos modos, el verdadero impacto que tuvo la pandemia en estos niños solo lo podremos determinar dentro de unos años. Por ahora, posiblemente habrán oído sobre lo que ya se conoce como la “Generación Perdida del covid”. En un informe especial de Sunday Morning que vi en la cadena de televisión CBS, en marzo de 2023, se decía que la crisis educativa era tal que los niños entre los 9 y los 14 años (del grado 4º al 8º) habían tenido los peores desempeños educativos, ¡desde 1969! A esto se sumaba el aumento de la violencia entre ellos y, por supuesto, se asociaba con lo que podríamos llamar una “pandemia psicológica” entre los adolescentes.9


Aproveché entonces para preguntarle al doctor Ungar por estos comportamientos, pues uno de sus famosos libros analiza el rol de los “chicos malos” (Playing at Being Bad: The Hidden Resilience of Troubled Teens),10 y me resonó mucho lo que me contó. Decía que, en esa desesperación por pertenecer a algo, a un grupo o a una comunidad, muchas veces los chicos terminan acercándose a quienes los acogen sin preguntas y les ofrecen una plataforma para sobresalir. ¿Quiénes son estos chicos y quiénes les dan la bienvenida? Algunos son producto de una sociedad que tiene una noción de éxito completamente mediada por la economía y el poder, pero también, muchos otros son hijos del maltrato, estos sí verdaderamente traumatizados y llenos de rabia por no recibir suficiente ayuda o escucha… Y acá, no puedo más que recordar Succession, la serie vista por millones de televidentes de todo el mundo en que se retratan descarnadamente las depravadas relaciones al interior de una familia rica movida solo por la ambición y el dinero.


A muchos, quienes los escuchan son quienes quieren capitalizar esa rabia. “Puedes entrar en un grupo en busca de una identidad poderosa”, me explicaba Ungar. “Sientes que no tienes otras opciones y entonces juegas a ser malo. Adoptas lo negativo como una fuente para generar los mismos factores que asociamos con la resiliencia: la autoeficacia, la identidad positiva, la seguridad. Alguien que te aprecia por tus habilidades te brinda una oportunidad para usar tus talentos, entablar relaciones sociales, todas estas cosas que, si no le doy a un chico una salida positiva para encontrarlas, las buscará de manera negativa”.

No es casual que los discursos incendiarios de los gobernantes populistas estén polarizando el mundo, o que los extremos políticos estén ganando terreno. Hay un clima pospandemia que, movido desde las frágiles economías que quedaron golpeadas por la crisis sanitaria, es un caldo de cultivo para promover los discursos de odio.


Justamente, me topé con Sectarización en las plataformas: la influencia digital de la ultraderecha durante la pandemia, un estudio de 2021, de la profesora y periodista española Miren Gutiérrez, que analizaba el tema. “Las plataformas digitales, que permiten la comunicación masiva e instantánea, han permitido la magnificación del alcance de los mensajes de la ultraderecha, favorecido la constitución de nuevos grupos y contribuido a la radicalización de sus proponentes. Las plataformas ofrecen oportunidades para que las personas con sensibilidades de ultraderecha se encuentren, se reconozcan y se unan y para que sus grupos recluten nuevos miembros, se promocionen y organicen para la acción, a la vez que los van encerrando en burbujas ideológicas con poco contacto con la realidad de los hechos y otras opiniones. Las plataformas sectarizan”, afirma.11

Leonhard, el futurólogo, me insistió sobre un grupo etario en particular: los que tenían 20 años en 2020. A estos chicos muchas ilusiones se les han esfumado y no hacen más que preguntarse por ese futuro tan cargado de incertidumbres, tan unknown. Con este panorama, no me sorprende que tantos sientan que lo que se les viene está cubierto de nubarrones negros y tengan tan pocos motivos para estar felices.


Esto me lo hizo ver con claridad la socióloga y profesora de Estudios Americanos en Harvard, Michèlle Lamont, autora de Seeing Others: How Recognition Works and How It Can Heal a Divided World,12 a quien busqué a finales del 2023, cuando me encontraba desarrollando este tema. Michèlle no tiene dudas al respecto y me lo dejó claro cuando arrancó la conversación: “Los chicos de la generación Z y las que le siguen ya no creen en el sueño americano. Sienten firmemente que su generación nunca podrá comprar una casa o que es poco probable que tengan hijos y muchos de ellos no quieren tenerlos debido al cambio climático global, por lo que esta generación es mucho más propensa a esperar. Es un hecho que su vida no se parecerá en nada a la vida de sus padres”. Realmente, son otros.