En el calendario romano, el 15 de marzo es una fecha fatídica. En ese día, en el año 44 a. C., fue asesinado Julio César, el magno emperador cuyas batallas y glorias hicieron de Roma un imperio. Conocida como los “idus de marzo”, desde entonces ha sido considerada presagio de que se avecinan tiempos difíciles. Y así iban a ser esos aciagos días que siguieron al 15 de marzo de 2020…
Comenzaba la tercera década del siglo XXI y el mundo se preparaba para afrontarla. Los titulares de las noticias no auguraban días fáciles. La Unión Europea estrenaba una nueva era sin el Reino Unido; pocos días después de firmado en Afganistán el acuerdo entre los talibanes y los Estados Unidos que debía significar el comienzo del retiro de las tropas norteamericanas de ese país, las confrontaciones continuaban; los expertos económicos empezaban a hablar de recesión y retumbaba todavía el eco del veredicto contra Harvey Weinstein, el poderoso productor de Hollywood declarado culpable por los cargos de ataque sexual y violación. En medio de las poco alentadoras nuevas, se empezaban a abrir paso informaciones sobre un extraño virus que había surgido en China y empezaba a extenderse a otros países, entre ellos Italia, donde el primer ministro Giuseppe Conte había decretado hacía pocos días un estricto confinamiento. En Washington, el Capitolio había cerrado sus puertas al público y la NBA, suspendido su temporada de básquet por temor a propagar el contagio. Todo parecía indicar que se aproximaban épocas oscuras.