Cuando llegó la IA generativa, parecía que finalmente el formato del conocimiento iba a resolver el problema central: un interlocutor disponible a cualquier hora, capaz de responder preguntas, adaptar respuestas al contexto, estar presente durante la ejecución.
Y en muchos sentidos, es así. ChatGPT, Gemini, Claude — estas herramientas son genuinamente capaces. Para explorar un tema nuevo, resumir información, generar borradores o responder preguntas generales, son extraordinarias.
El límite es preciso: responden desde el promedio de todo lo que existe, no desde el conocimiento específico de nadie.
Pregúntale a ChatGPT cómo aplicar el marco de negociación de Chris Voss a la situación que estás viviendo esta semana, con el contexto de tu industria y el historial de tu cliente. Recibirás una respuesta competente, bien redactada, y fundamentalmente genérica. No tiene acceso a la metodología real de Voss. No sabe quién eres. No conoce tu industria. Responde desde el patrón promedio de lo que existe sobre negociación en internet.
La IA genérica no transfiere expertise.
Transfiere el promedio.
Y el promedio es el antónimo de lo que necesitas cuando la situación es específica, el contexto es tuyo y la decisión es real.