2. Evalúa antes de cargar: el movimiento califica al atleta


Uno de los errores más caros que cometen los entrenadores es asumir que el atleta puede cargar peso porque es joven, tiene buen aspecto físico o ya entrenaba antes. La evaluación del movimiento no es para principiantes: es para todos, siempre, especialmente para los más experimentados.

Los atletas acumulan compensaciones. Años de entrenamiento unilateral del deporte, lesiones no resueltas, postura sedentaria: todo deja rastros en los patrones de movimiento. Un lanzador de béisbol tiene una rotación interna de hombro diferente en ambos brazos. Un futbolista tiene una cadera más rígida en el lado dominante. Añadir carga a esas asimetrías no las resuelve — las fija.

La Evaluación Funcional del Movimiento y herramientas similares revelan exactamente dónde el atleta tiene restricciones de movilidad y dónde tiene déficits de estabilidad. Esa información es el mapa del programa. Sin ella, estamos entrenando a ciegas.

El principio es simple: si una articulación necesita movilidad y está rígida, trabaja primero la movilidad antes de añadir fuerza. Si necesita estabilidad y está inestable, entrena la estabilidad antes de cargar. El orden importa. Saltárselo es la causa más frecuente de las lesiones «inexplicables» que aparecen durante el entrenamiento.

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Qué hacer: Establece una evaluación de movimiento al inicio de cada temporada y al regreso de cualquier lesión, antes de diseñar el programa individual.

Cómo hacerlo: Aplica una batería básica: evaluación de la movilidad del tobillo (dorsiflexión), movilidad de cadera (rotación interna y externa), estabilidad lumbar (test de plancha), movilidad torácica (rotación en cuadrupedia) y test de sentadilla con brazos elevados. Cada restricción identificada genera una prescripción de ejercicio correctivo que entra en el calentamiento diario hasta resolverse.

Cuándo aplicarlo: Al inicio de cada temporada, al regreso de lesión y cada ocho semanas como revisión de progreso.

Señal de progreso: El atleta ejecuta la sentadilla con brazos elevados sin compensaciones visibles (talones en el suelo, columna neutra, rodillas sobre los pies, brazos verticales).

Mini caso: Un jugador de hockey que había entrenado durante años con dolor lumbar recurrente fue evaluado antes de su primera sesión. Se encontró una limitación severa de rotación torácica bilateral. Ocho semanas de trabajo de movilidad torácica diaria eliminaron el dolor lumbar sin tocar la zona lumbar.

Error común: Identificar el dolor donde está el síntoma y tratarlo ahí. Si la rodilla duele, el problema casi siempre está en la cadera (que no se mueve) o en el tobillo (que no tiene movilidad). Tratar la rodilla sin resolver la cadera es como quitar la alarma de humo sin apagar el fuego.