El último bloque del libro —evaluación, correlación, regresión, fiabilidad y validez— no es un apéndice estadístico. Es la base epistemológica sin la cual todo el sistema EFBV sería una colección de herramientas sin criterio de validez. Badillo lo enuncia con precisión: actuar sin datos fiables no es un problema de recursos, es un error metodológico fundamental que invalida cualquier conclusión sobre el efecto del entrenamiento.
La evaluación de la fuerza tiene objetivos múltiples: comprobar la condición física actual del deportista, controlar los cambios producidos por el entrenamiento, definir el perfil de puntos fuertes y débiles, prescribir el estímulo más adecuado y predecir el rendimiento en la competición. En todos estos casos, la variable más informativa es la velocidad ante distintas cargas absolutas —no la RM aislada.
El argumento práctico es poderoso: la RM no necesita medirse para conocer el efecto del entrenamiento. Es suficiente con medir la velocidad ante las mismas cargas absolutas en los tests pre y post ciclo. Si la velocidad con 80 kg en sentadilla pasó de 0,84 m/s a 0,96 m/s, el deportista mejoró su fuerza máxima —y esa mejora es cuantificable, comparable entre ciclos y no requiere el riesgo ni el estrés de un test de RM.
Un dato especialmente útil es la relación entre la carga que puede desplazarse a 1 m/s en sentadilla completa y el rendimiento en carreras de 20 a 50 metros. Badillo presenta datos de correlaciones altas y significativas en una muestra de 16-18 especialistas en carrera (nivel nacional e internacional). Esto significa que midiendo la velocidad con una carga moderada —el valor a 1 m/s equivale aproximadamente al 60% de la RM— se puede obtener información valiosa sobre la condición física del deportista y una estimación del rendimiento en carreras cortas, sin test específicos adicionales y con la frecuencia que se desee.
Los capítulos de estadística cierran el libro con un mensaje final: las decisiones del entrenador deben estar respaldadas por mediciones fiables y por el análisis correcto de las relaciones entre variables. La correlación no implica causalidad. Los resultados de los tests solo son válidos si las condiciones de medición son estandarizadas y reproducibles. Y las conclusiones del análisis solo son válidas en la medida en que la medición lo sea.
🎯 Objetivo Cerrar el loop del control del entrenamiento: saber con precisión qué efecto produjo el ciclo, con qué estímulo real, para poder tomar mejores decisiones en el ciclo siguiente.
⚙️ Qué hacer Implementar tests de velocidad con cargas incrementales al inicio y al final de cada ciclo, usando las mismas cargas absolutas en ambos tests. Registrar la velocidad media propulsiva (VMP) con cada carga. Calcular el desplazamiento de la curva carga-velocidad entre test inicial y final. Ese desplazamiento es el indicador de mejora de la fuerza máxima aplicada.
🔧 Cómo hacerlo Protocolo de test: 4-6 cargas incrementales, comenzando con una carga que produzca una velocidad de ~1,20-1,30 m/s (aproximadamente el 40-45% de la RM estimada). Incrementar hasta una carga que produzca ~0,55-0,60 m/s (aproximadamente el 80-85% de la RM). Realizar 2-3 repeticiones por carga (se toma la mejor). Recuperación de 3-4 minutos entre cargas. Condiciones de medición: mismo encoder, misma hora del día, mismo estado de recuperación, misma instrucción al deportista ("máxima velocidad intencional en cada repetición").
📅 Cuándo aplicarlo Al inicio y al final de cada mesociclo (4-8 semanas). También ante cualquier cambio relevante en el estado del deportista (lesión, enfermedad, aumento de carga de entrenamiento específico, competición importante) que pueda haber alterado la curva carga-velocidad.
📊 Indicador de progreso Incremento del área bajo la curva carga-velocidad (más fuerza en todo el rango de velocidades) o, de forma más sencilla, mayor velocidad con cada carga absoluta común entre el test inicial y el final. Un umbral orientativo: mejoras de ≥0,05 m/s con las cargas habituales indican progreso real y no solo variabilidad de medición.
📌 Mini caso Un lanzador de jabalina realiza un ciclo de 8 semanas de fuerza en pretemporada. Test inicial en sentadilla: 80 kg → 0,88 m/s; 100 kg → 0,72 m/s; 120 kg → 0,57 m/s. Test final con las mismas cargas: 80 kg → 0,99 m/s; 100 kg → 0,83 m/s; 120 kg → 0,68 m/s. La curva completa se desplazó hacia arriba. No fue necesario un test de RM. No se generó estrés innecesario. El entrenador sabe exactamente qué estímulo real (pérdida de velocidad en serie, velocidades de la primera repetición) produjo esa mejora y puede reproducirlo en el siguiente ciclo.
⚠️ Error común a evitar Evaluar el efecto del ciclo solo con tests de RM o de rendimiento específico (ej. tiempo de sprint, altura de salto), sin medir la velocidad en el ejercicio de fuerza. Ese enfoque no permite saber qué estímulo de fuerza produjo la mejora ni si el ciclo fue óptimo o podría haberse logrado con menos estrés. Sin datos de velocidad, la evaluación es incompleta y la programación del ciclo siguiente es, en parte, una suposición.