Este es el núcleo del libro y la contribución más operativa del sistema de Badillo. El argumento central de los capítulos 15, 16 y 17 puede resumirse en una sola frase: la velocidad de ejecución es el único indicador que informa simultáneamente de la intensidad relativa real, el volumen de fatiga inducida y el efecto acumulado del entrenamiento —con una sola medición, en tiempo real, sin interrumpir la sesión.
El primer dato empírico que sostiene este sistema es que la velocidad de ejecución con cada porcentaje de la RM es altamente estable para una misma persona en distintos días y muy semejante entre personas de distintos niveles de entrenamiento. Esto no es una aproximación: es un hallazgo reproducible en múltiples estudios del equipo de Badillo y de otros investigadores. Significa que si conocemos la velocidad con la que un sujeto mueve la barra, sabemos —con buena precisión— a qué porcentaje de su RM está trabajando, sin necesidad de haberla medido ese día.
El segundo aporte clave está en el control del volumen. La pérdida de velocidad en la serie —la caída porcentual entre la primera y la última repetición de una serie— es el indicador más preciso del grado de fatiga neuromuscular acumulada. Badillo demuestra que entrenar con una pérdida de velocidad del 20% produce adaptaciones distintas (y con menos fatiga residual) que entrenar con una pérdida del 35%, aunque ambos grupos usen la misma carga absoluta y el mismo número de repeticiones. Esto resuelve un problema fundamental: si dos deportistas hacen 4 series de 6 repeticiones al 70% de su RM, el estrés real puede ser completamente distinto porque uno de ellos llegó más cerca de su RM verdadera ese día. Con control de pérdida de velocidad, ambos terminan con el mismo grado de estrés real.
El tercer aporte —quizás el más profundo— es epistemológico. Por primera vez, el entrenador puede saber con precisión qué intensidad relativa real produjo los efectos observados. Badillo señala que, hasta la llegada del control de velocidad, "nunca se ha sabido, ni de manera aproximada, cuál ha sido la intensidad relativa real utilizada durante el entrenamiento". Esta afirmación, que puede sonar exagerada, tiene una demostración concreta: si un deportista mejora un 20% su RM durante el ciclo, la última sesión —que estaba programada al 80% de su RM inicial— se realizó en realidad al 67% de su RM real al final del ciclo. Sin medición de velocidad, ese dato es invisible. Y si ese dato es invisible, no es posible aprender sistemáticamente de los resultados.
🎯 Objetivo Introducir la medición de la velocidad de ejecución como herramienta de control en tiempo real de la intensidad relativa y el volumen de fatiga en cada sesión.
⚙️ Qué hacer Equiparse con un encoder lineal o dispositivo de medición de velocidad (ej. Chronojump, PUSH, Vmaxpro u otros validados) y establecer los valores de referencia de velocidad para las cargas habituales del deportista antes de comenzar el ciclo.
🔧 Cómo hacerlo En cada sesión: (1) mide la velocidad de la primera repetición de cada serie —ese valor indica la intensidad relativa real del día; (2) continúa la serie midiendo cada repetición; (3) detén la serie cuando la velocidad caiga el porcentaje programado respecto a la primera repetición (ej. 20%). No programes el número de repeticiones: deja que la pérdida de velocidad determine cuántas hace el deportista. Así, el estrés real es el mismo para todos aunque el número de repeticiones varíe.
📅 Cuándo aplicarlo En ejercicios multiarticulares con carga libre donde la velocidad de la barra puede medirse fiablemente: sentadilla completa, press de banca, peso muerto, remo con barra. No es aplicable directamente a ejercicios en máquinas que fijan el patrón de movimiento.
📊 Indicador de progreso Mejora de la velocidad de la primera repetición con la misma carga absoluta en sesiones sucesivas. Si la velocidad de la primera rep con 80 kg en sentadilla pasa de 0,84 a 0,94 m/s a lo largo del ciclo, el deportista mejoró su fuerza máxima aplicada ante esa carga —sin necesidad de ningún otro test.
📌 Mini caso Un atleta de medio fondo tiene una sesión de fuerza con sentadilla. El programa dice "4 series × 5 repeticiones al 75%". Sin medición de velocidad, no sabe si ese día su 75% equivale a 0,75 m/s o a 0,62 m/s (porque su estado varía). Con medición: primera rep → 0,71 m/s (está más cargado de lo habitual). El entrenador baja el peso 5 kg. Primera rep → 0,79 m/s (más acorde con el objetivo del día). Detiene cada serie cuando la velocidad cae un 20%. El estrés real es el programado. Al día siguiente, el atleta no llega con fatiga excesiva al entrenamiento específico de carrera.
⚠️ Error común a evitar Medir la velocidad pero seguir programando el número de repeticiones fijo por serie. Si se programa "6 repeticiones" y se mide la velocidad solo para "ver cómo va", se pierde el beneficio principal del sistema: que la pérdida de velocidad, no un número arbitrario, determine cuándo termina la serie. El número de repeticiones por serie es una consecuencia del control de velocidad, no un input del programa.