El enfrentamiento culmina en la carrera del Ironman de Kona en 1989, considerada una de las más memorables en la historia del triatlón. Después de más de ocho horas de competencia extrema bajo condiciones adversas, Mark Allen logra superar sus bloqueos psicológicos y vence a Dave Scott por un margen de 58 segundos, estableciendo un nuevo récord en la prueba. Esta carrera simboliza la lucha entre dos arquitecturas psicológicas distintas y marca un punto de inflexión en la carrera de ambos atletas y en el deporte de resistencia en general.