Aquí tienes, Rebelocity:

Para maximizar la reparación y adaptación muscular, es clave consumir proteínas justo después de entrenar. Lo ideal es incluir una fuente proteica en la primera hora tras la sesión intensa y distribuir la ingesta de proteínas a lo largo del día, evitando concentrarla en una sola comida. Esto ayuda a reducir el dolor muscular y mejora la adaptación al entrenamiento. Por ejemplo, un ciclista que incorporó proteína post-ejercicio logró disminuir su fatiga acumulada.

¿Quieres que te ayude a planificar cómo distribuir tus proteínas durante el día según tu rutina actual?