ANCLAS en el ritmo de la vida cotidiana Cómo crear anclas de consistencia para tus hijos Soy Nora Hidalgo, fundadora de este canal, maestra waldorf, coach de salud, asesora familiar certificada justamente en este tema de Crianza con simplicidad ¿Qué es un ancla? Lanzamos un ancla que nos mantiene en un lugar que hemos elegido intencionalmente; nos mantiene allí a pesar de lo tranquilo o agitado que esté el mar. Es cierto que se pueden agitar las aguas, y agitarán nuestro barco, pero no nos perdemos. Las "anclas" en nuestro ritmo diario son cosas que hacemos constantemente, en un momento previsto, y las hacemos de manera tan asidua, que podemos llegar a confiar en que siempre sucederán. La belleza de estas cosas es su simplicidad. Las anclas pueden ser cosas como un paseo después de la cena o despertar siempre con una canción de buenos días. Tal vez decir una bendición antes de la comida y encender una vela. Podrían ser el desayuno especial de chilaquiles o crepas del sábado por la mañana. Podría ser un baño y un masaje de pies justo antes de acostarse. O también celebraciones y comidas especiales para los cumpleaños o para dar la bienvenida a cada estación. Estos acontecimientos constantes en nuestros ritmos diarios, semanales y estacionales son muy poderosos. 1) Fomentan una profunda conexión entre nosotros como miembros de la familia. 2) Crean una **pausa** esperada en la vida en la que todo lo demás desaparece, aunque sólo sea por un momento, y solo estamos juntos. 3) Para tus hijos más pequeños son momentos garantizados de conexión contigo. Cuando saben que hay pequeños momentos de conexión que seguro llegan, repartidos a lo largo del día, podrán jugar de forma más independiente y también seguir las indicaciones de los adultos con más facilidad. 4) Con los niños mayores, aunque pongan los ojos en blanco ante nuestros “tontos” rituales familiares, se beneficiarán de ellos y los echarán de menos si los olvidas. A menudo son los adolescentes, que creemos que están hartos de nuestro verso antes de la comida, los que se dan cuenta primero cuando se nos olvida Estamos viviendo tiempos turbulentos, cada uno en su mundo y todos en nuestro planeta.. puede haber una sensación de caos, de incertidumbre, que nos llene de angustia… Excepto…. Si a pesar de todo, mantienes esas caminatas después de la cena Todavía te das tiempo para el verso y la vela antes de la comida Platican sobre lo que fue bueno y lo que fue difícil antes de dormir. Por más que tengas otras cosas qué hacer, que creas que no tienes el tiempo, ni la energía, ni el humor, el mantener los pequeños rituales familiares que ustedes elijan será el ancla que nos mantendrá a todos juntos y a flote y sobre todo, que afianzará la conexión entre nosotros. La falta de conexión crea un aumento del caos y el agobio. Y acabas haciendo más trabajo sólo para mantener a todos juntos. Es como un músculo que se ejercita: si lo practicas se convertirá en un hábito, y te será más fácil hacerlo con cada día que pasa. Al principio cuesta trabajo: hay que acordarse de lo que planeaste, hay que conseguir la vela, y sobre todo, hay que trabajar con nuestra propia voluntad\! Pero la constancia obra milagros, sin darnos cuenta. Tan solo 2-3 anclajes consistentes en tu día y en tu semana te permitirán ganar tiempo para la conexión y la pausa que tus hijos y ustedes estarán esperando. Entonces, ¿qué hacer si crees que tu familia no tiene anclajes consistentes? En primer lugar, no intentes recrear toda tu vida cotidiana para que hacer que encajen en ella los nuevos anclajes, los nuevos rituales. Cuando intentamos sustituir completamente lo viejo por lo nuevo, de buenas a primeras, nos topamos con gran resistencia, y es natural. Es mejor elegir un solo momento del día en el que sientas que cotidianamente las cosas se ponen pesadas, difíciles, y necesitas aligerarlas, hacerlas más fluidas. ¿Es justo antes de salir de la casa para ir al colegio? ¿Es entre la comida y la cena? ¿Es entre la cena y la hora de acostarse? Empieza por el momento en el que creas que es necesaria esta mayor comunicación y cooperación. Recuerda lo que dice el Dr. Kim John Payne, el autor del libro El ALma de la Disciplina y Crianza con Simplicidad: Empieza siempre por cambios pequeños y factibles. Elige ese momento y añade algo muy pequeño: quizás sea la vela, quizás sea el tomarnos de las manos y decir buena suerte en la escuela… Algo pequeño y fácil de hacer\! Espera a que se afiance y luego añade algo más. Elige ese pequeño cambio y ponlo a prueba. Checa que sea agradable y que genere silencio o bien cohesión, o lo que quieras encontrar. Puede ser tomarnos de las manos y decir un verso Puede ser prender la vela con o sin verso (ya luego le agregas el verso) Puede ser agregar una pequeña tonada o melodía mientras se lavan los dientes, o para despertarlos.. Pero eso sí: aquí tu compromiso es ser consistente NO fallar; hacerlo diario, al menos por tres semanas Después de este tiempo, será un hábito y tus hijos te lo van a pedir si se te olvida Pero sobre todo, verás que algo ha cambiado, pues le habrás agregado algo de cariño, de magia a la rutina que antes parecía aburrida, forzada. Queridos padres, la vida puede ser inesperada y estar llena de sorpresas. Incluso si ahora sientes que todo fluye con facilidad, empieza a crear algunas anclas en tu vida familiar para que, independientemente de lo que venga, ya tengas momentos de conexión y de pausa incorporados a tu vida. Estos hábitos te devolverán la fuerza, y sobre todo, te darán salud, a ti y a tus hijos. De este modo, las tormentas y las olas no te superarán. Volverás al lugar donde anclaste antes de la tormenta.