RUBICON [https://www.waldorflibrary.org/articles/164-paradise-lost-the-nine-year-change?highlight=WyJjaGlsZCIsImNoaWxkaG9vZCIsImNoaWxkcmVuIiwid2FsZG9yZmVhcmx5Y2hpbGRob29kIiwiY2hpbGRjYXJlIiwicGFyZW50LWNoaWxkIiwiY2hpbGQncyIsIlx1MjAxY2NoaWxkaG9vZCIsImNoaWxkcmVuJ3MiLCJjaGlsZHJlbixcdTIwMWQiXQ==](https://www.waldorflibrary.org/articles/164-paradise-lost-the-nine-year-change?highlight=WyJjaGlsZCIsImNoaWxkaG9vZCIsImNoaWxkcmVuIiwid2FsZG9yZmVhcmx5Y2hpbGRob29kIiwiY2hpbGRjYXJlIiwicGFyZW50LWNoaWxkIiwiY2hpbGQncyIsIlx1MjAxY2NoaWxkaG9vZCIsImNoaWxkcmVuJ3MiLCJjaGlsZHJlbixcdTIwMWQiXQ==) El cambio de los 9 años “En el noveno año, el niño de hecho experimenta una transformación total de su ser, que apunta hacia una transformación de su alma y a una transformación significativa de su experiencia en el físico y corporal.” Es uno de los cambios más sutiles, pero más importantes durante el desarrollo de los niños Sin embargo, sí, es verdad, que todos los maestros que conozco fuera de Waldorf coinciden en que los niños YA son niños en tercer grado, que ya se pueden hacer cosas, que ya no están cuidando pequeños… Mi suegra, que fue maestra 52 años, siempre me decía… es que antes de tercero todavía no son niños….\! jajaja Claro que les volvería a preguntar si ahora esa sigue siendo su experiencia… porque ahora tienen 8 años en tercer grado. Hay un punto de inflexión en la vida, en donde dejamos de ser niños chiquitos para ser “ “niños medianos” o digamos, NIÑOS Los niños grandes (no sé ustedes), para mi, eran los de 6o grado Eran SEÑORES\! ¿De qué se acuerdan cuando tenían 8-9 años? ¿Cómo era su mundo en tercer grado? (el ejercicio de traer una foto de esa edad era también para que se acordaran de qué andaban haciendo a esa edad…) No siempre tenemos recuerdos claros… solo a veces de aquellas cosas que nos impactaron en el sentimiento Yo recuerdo a mi maestra de tercer grado: hicimos un dibujo de la planta y teníamos que escribir un texto pequeño. Yo puse algo así como que “.. las plantas chupan el agua por las raíces…” y mi maestra se acercó a mí individualmente y me dijo: todo está muy bien, pero qué otra palabra podemos usar aquí? Podemos decir “absorbe” en vez de chupa. Desde ahora ya podemos usar palabras de los adultos. Recuerdo que eso me dejó pensando mucho: me sentía muy honrada de haber sido “iniciada” o “invitada” al mundo de la gente grande… pero también me dio como un cierto miedo. Sí, pero de qué se trata ser “grande”? Y por otro lado, sabía que ya no podía y no quería ser niña chiquita\! Como diría mi abue, “ni ejote, ni frijol”... Otra cosa de lo que me acuerdo, es que me regalaron de cumpleaños un horno mágico Lili-Ledy, y hacía pasteles morados, y azules Y luego a los 10 años me regalaron un equipo de química MiAlegría, con microscopio y el típico volcán que hacía erupción… uff, ya me sentía yo grande. Era un sentimiento raro, incómodo, un sentimiento de incertidumbre y cierto miedo, pero también de “ya quiero todo”. Ahora por fin lo entiendo Y la verdad, me da escalofríos que no lo hubiera entendido antes\! Porque la enorme mayoría de los niños pasan por esa edad sin que nadie se de cuenta de lo que está pasando en su interior. La transición del primer tercio al segundo tercio del segundo septenio está determinada por un cambio drástico. Tiene lugar un impulso de encarnación que despierta el mundo interior del alma y la eleva fuertemente a la conciencia. Se cortan los hilos directos hacia el medio ambiente, los cuales hasta hoy los niños habían controlado desde fuera. De este modo, el niño se vuelve muy consciente de su individualidad y así también percibe el entorno de manera más consciente. En la pedagogía Waldorf este proceso se denomina "Rubicón", en referencia a la historia de Roma. Fue una decisión personal de Julio César cruzar el río Rubicón con su ejército, con el que regresó de la Galia, en contra de la voluntad del Senado, para tomar su propia ciudad capital. Fue una decisión del Yo, una decisión de la individualidad. El niño se despierta por sí mismo y descubre su unicidad, su peculiaridad en comparación con otras personas. 1) Para empezar, **la IMITACIÓN** se acaba Un pequeño imita Si pongo mi dedo en la boca, hace lo mismo; si empiezo a aplaudir y cantar, me va a seguir. Aprender chino; nosotros, tenemos que estudiarlo. La imitación es como una corriente, en la que el niño está inmerso y por medio de la cual aprende del mundo, y aprende a SER parte del mundo. Esta capacidad se acaba para siempre a los 9 años 2) Los niños se empiezan a **sentir “separados”,** solos. Ese sentimiento de ser parte del todo, sobre todo con mamá, se ha disipado, junto con la imitación. Parecen ser más solitarios Como que rechazan a veces a sus padres, hermanos, maestros, hasta a sus compañeros. 3) Se empiezan a cuestionar **la vida y la muerte** Hay de pronto una conciencia de la muerte, de lo efímera que es la vida Hay niños que tienen experiencias de muertes cercanas Quizás mueres un pariente cercano, o una mascota.. Y esto es un detonador de estas preguntas existenciales a esta edad. Son muy reales 4) Esto les puede generar **temores, a**ctitudes que antes no tenían de cuidado, de peligro… Y ahora con COVID, pues ha sido mucho más fuerte para esta generación Ellos tal vez nos rechazan, pero en el fondo quieren asegurarse de que todavía los amamos. Y se pueden volver muy sensibles también. Sobre todo a **las transiciones\!** Día a noche Llegada o salida de casa Están MUY interesados en entender el bien y el mal Vemos la diferencia en sus ojos De ser niños felices, con grandes poderes de fantasía para el juego, para el arte, de pronto se les va la fantasía, Por esto mismo, algunos (no todos) se vuelven introvertidos, un tanto deprimidos, asustados Se da mucho el caso de las pesadillas o de no poder dormir. A veces hay dolores de cabeza o de estómago… Puede ser una absoluta crisis Pero esta crisis despierta en ellos ese sentido o sensación de ser un YO 5) El niño ve a los demás **más críticamente** que antes, sus propias opiniones sobre el entorno están creciendo. El mundo interior se opone al mundo exterior, y se les compara. Esto también hace que la simpatía y la antipatía sean más fuertes y más individuales. 6) El principio de **simpatía-antipatía** comienza a funcionar de dentro hacia fuera. El niño comienza ahora a demostrar su independencia y a forjar su propio futuro; comienza a intervenir en su destino. A los adultos y a los educadores también se les percibe de manera más crítica, posiblemente incluso sean rechazados. Sin embargo, este rechazo no se dirige todavía a la persona adulta como tal, se dirige menos contra la persona, que contra las características, hábitos y acciones individuales. Por otro lado, el niño elige, cada vez más conscientemente, sus amistades, y también excluye a las personas no deseadas. 7) Los niños experimentan este cambio de manera muy diversa. Para algunos es una **crisis,** porque la confianza serena en el mundo y en los demás seres humanos se resquebraja. Otros florecen porque experimentan una fuerza creciente y disfrutan de su individualidad. En cierto modo, este cambio **es doloroso** para todos los niños porque la esencia de la experiencia de la naturaleza comienza a desvanecerse. Una madre contó sobre su hija de diez años, que comentó decepcionada: "Creo que los prados no son tan hermosos y coloridos como solían ser, y el bosque ya no es tan emocionante.” Veamos qué pasa cuando un grupo de niños va a observar al herrero. Al niño pequeño le va a atraer el sonido, el ritmo del martillo sobre el yunque, las chispas ¿Qué es lo que atrae al niño en esta etapa de desarrollo, qué es lo que le interesa? El ser humano está en el centro, porque siente a su propio ser humano, a sí mismo, en primer plano. ¿Quién es el herrero como persona en el trabajo, qué tipo de persona es, qué poderes y habilidades posee? La relación con los demás es ahora muy importante. El niño quiere experimentar y sentir a la persona y su actividad muy de cerca, quiere experimentar cómo se siente. También quiere balancear el martillo pesado. tratan de levantar el yunque juntos; otros chicos quieren sentir y tocar los músculos de la parte superior del brazo del herrero y miran con admiración el puño que sostiene el martillo. La verdadera edad de la autoridad en su máxima expresión comienza justo ahora. A pesar de las posibles críticas, o quizás por esa misma habilidad para criticar, los niños pueden venerar sin límites. La capacidad de ver lo inadecuado contiene la necesidad de emular caracteres ideales. Incluso las propias limitaciones, las propias incapacidades, obligan a encontrar y venerar a las personas con grandes habilidades, con el objetivo de emular tales habilidades. Las autoridades bienamadas son infinitamente importantes a esta edad y ayudan a los niños a desarrollarse y ennoblecerse. La confianza en quien asume la autoridad y en sus capacidades es muy grande. Metáfora: como haber sido “remolcados” por un barco (imitación)... donde “YO” no hago nada, solo sigo al de atrás…. Pero de pronto, esa cuerda desaparece.. El YO despierta y decide, escoge a quién seguir, pero ahora ya no es por imitación inevitable, sino porque YO QUIERO, quiero seguir a esta autoridad porque la admiro y la venero. Mientras más sea el caso, mejor me voy a encontrar con y en el mundo. \*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\* \*\*\*\*\*\*\*\*\*\*\* Cómo ayudarles en esta transición? Precisamente RS diseñó el currículum idóneo para ello Cuando les enseñamos de acuerdo con los principios de este currículum les ayudamos a procesar, a despertar y dominar en su vida y aprendizaje precisamente aquello que corresponde a esta edad. Y así como el primer septenio es el tiempo de la imitación, en el segundo septenio es la edad de la emulación de una autoridad bienamada. Es la autoridad que desean seguir porque la admiran. **Metáfora:** como haber sido “remolcados” por un barco (imitación)... donde “YO” no hago nada, solo sigo al de atrás…. Pero de pronto, esa cuerda desaparece.. El YO despierta y decide, escoge a quién seguir, pero ahora ya no es por imitación inevitable, sino porque YO QUIERO, quiero seguir a esta autoridad porque la admiro y la venero. Mientras más sea el caso, mejor me voy a encontrar con y en el mundo. Como padres, perdemos autoridad si el niño nota que no hay acuerdo entre nosotros; si sabe que estamos en guerra o que si mamá dice que no, voy y le pregunto a papá… Como decíamos, La tarea de los adultos se vuelve más difícil en esta etapa… Por qué? porque los niños ven a sus padres y maestros por primera vez con ojos agudamente críticos; notan toda debilidad, con su nueva visión objetiva QUÉ LES NUTRE - Historias relacionadas con la vida real: la vida en la granja, en el bosque; ya no les interesan los cuentos de hadas, - Cómo se hacen las cosas: de donde viene la mesa, cómo se hace el pan que comemos.. De dónde sale la leche, las zanahorias Quieren conocer el mundo REAL; ya no lo ven como en un mundo de ensueño, sino desde afuera, muy concreto. Es el MOMENTO de trabajar en cosas concretas\! Les va a dar una gran alegría y seguridad, se van a sentir parte de este mundo y van a sentir más entusiasmo por conocerlo - Pero también es importante contarles historias donde la ayuda del mundo espiritual esté presente: que a pesar de las tribulaciones del mundo, siempre vendrá la ayuda de nuestra guía interior (historia de José que lo venden sus hermanos) CONTAR HISTORIA DE JOSÉ Y SUS HERMANOS - Si están inmersos en tecnología y pantallas, se van a perder de este momento también único, de plantarse en la tierra, de establecer un vínculo con la vida práctica. Los niños que conozco que han crecido así, se vuelven adolescentes indolentes, chicos y chicas que necesitan que todo se les resuelva, porque no saben manejarse en el mundo. Y no tienen NINGÚN interés en hacerlo\! Son incapaces de pasar una noche en el bosque, de apreciar la naturaleza, de apreciar el trabajo de un artesano, el esfuerzo de un obrero. La satisfacción instantánea es su interés…y esto es tierra fértil para las adicciones. - Son los típicos adolescentes que Van por una nueva ciudad inmersos en su teléfono y no conocen nada. Conocí a un chico (Edward el sobrino de Coco) que fue a TULUM, desde Inglaterra, y era incapaz de probar algo nuevo, de comida, etc. Estaba incómodo con el clima, no se relacionaba con la gente (hijo único, super consentido)... No quiso meterse AL MAR…. hasta el penúltimo día… Ese día, como que sintió por primera vez EL MUNDO a su alrededor… fue casi imposible sacarlo del mar\! Pero había desperdiciado toda la semana, metido en su iPhone - Las experiencias reales en la naturaleza son de gran importancia. Les abren los ojos y el corazón a los procesos de la vida. Otra vez, no es por ser “originales” o “new age” que en el curriculum Waldorf hay agricultura y jardinería en 3er grado. - Es muy importante que los padres HABLEN con ellos acerca del mundo y cómo se hacen las cosas, cómo todo parte del mundo natural. - Y también, que aprendan del mundo: de cómo se hacen las cosas, y que participen en algunas de ellas (ver curriculum), como cocinar en casa\! Pueden no solo cocinar para comer de inmediato, sino hacer conservas, yoghurt… procesos. - Y el que los adultos hablen entre sí, papá y mamá, padres entre padres, padres con la maestra, ayuda a los niños a encontrar su propio equilibrio también. Para ellos los adultos son una unidad. Son la unidad de la autoridad bienamada. Habrá problemas. Los chicos empiezan a probar, a retar a la autoridad Así es como sucede en el Antiguo Testamento: el pueblo hebreo recibe una orden y desobedece… probando la autoridad… cruzando el RUBICON\! Como padres, tenemos una gran responsabilidad: la de guiar a nuestros hijos con certeza, paciencia y autoridad benevolente. Habrá muchos casos difíciles, en los que les voy a recomendar algo: que antes de hablar con ellos o regañarlos, hagamos un alto y reconocer en nosotros mismos si aquello que vamos a demandar de ellos es una cualidad que vive en mi. Este es un gran secreto Sólo cuando hemos hecho nuestro trabajo interior, tenemos la autoridad y la fuerza moral para guiar a nuestros hijos… porque llegará el momento en la conversación, en donde él o ella tengan que pasar por un portal de decisión, en donde sólo a través de **la fuerza de la verdad** encontraremos la paz con nosotros mismos. Es más poderosa la fuerza de nuestro ejemplo (que aspiran alcanzar) que cualquier castigo, gritos y regaños. Así estaremos desarrollando en ellos una voz interior que les habla, una conciencia, que se forja a través de nuestra autoridad, a la que ellos quieren emular o seguir. (Tendremos muy pronto un taller de disciplina para esta etapa.) Hemos hablado de lo que se ve Después del descanso hablaremos de lo que sucede pero que no se ve - Podemos ver qué en las tres esferas del alma la influencia del entorno es predominante hasta el noveno año a partir de entonces una época completa de la vida llega a su fin con la desaparición de la capacidad de la imitación. Y entonces llega un nuevo impulso: el ser, la individualidad viene a tomar posesión el cuerpo y debido a su llegada, qué puede ser un aterrizaje forzoso, esta fase de transición de los 9 años puede ser un equilibrio inestable. la transición del noveno año se puede comparar con un nuevo nacimiento porque ahora se puede decir que están liberando a su alma de su entorno en donde han vivido por imitación. y lo que está naciendo necesita gran protección por parte de los padres y maestros como ya dijimos antes, los niños experimentan esta transición con un poco de tristeza y se vuelven más sensibles. el mundo de pronto se vuelve un lugar extraño menos familiar se sienten como raros en él. a veces se quieren distanciar del mundo y de su familia Pero en realidad anhelan regresar, que los entiendan y que los amen. sin embargo hay algo misterioso que obstruye su camino, y es que están desarrollando unos delicados sentimientos y no debemos molestar esta experiencia. el niño está haciéndose consciente de su propio ego y requiere está cierta distancia para darse cuenta de qué su vida se va a centrar en este ser es tremendamente importante la actitud de los padres al acompañar a los niños en esta difícil etapa de la vida. y los niños ven optimismo y como los adultos pueden superar las dificultades que se les presentan con serenidad inmadurez, los niños se sentirán afirmados en su ego. Currículum Todo el currículum qué sugirió RS para el tercer grado de la escuela Waldorf está encaminado a formar un apoyo para recibir el yo del niño. construcción de casas: se levantan paredes se pone un techo, y así el mundo exterior queda fuera. En esta actividad los niños no sólo aprenden Cómo se hacen las cosas en el mundo sino que experimentan la formación de su propio espacio interior Qué es justo lo que están buscando para encontrarse a sí mismos. Agricultura: ellos trabajan la Tierra y siembran las semillas, y las ven crecer; inconscientemente desarrollan la imagen de que igual que la semilla se desarrolla en la tierra, así mi yo se desarrolla en mi alma también en la música se les apoya con el uso de la flauta diatónica mientras trabajan en el desarrollo de su respiración. la música es una terapia especialmente apropiada para las transiciones del noveno y doceavo año CITAS DE STEINER: "Llega un momento en que los niños muestran, no en lo que dicen sino en todo su comportamiento, que están luchando con una pregunta o una serie de preguntas que indican una crisis en su vida anímica. Es una experiencia muy sutil para el niño, que requiere una respuesta igualmente sutil." "Cuando los niños cruzan el Rubicón entre el noveno y el décimo año sin ese sentimiento, algo les faltará en su vida posterior, y tendrán que luchar para alcanzar lo que deberían haber recibido naturalmente en ese momento de la infancia." "Resumido en un concepto quizá sería algo así: Hasta ahora el cuerpo astral creía en otras personas, pero ahora necesito que lo que alguien me diga sea tal que pueda creer en él o en otros de mi entorno. Los que, de niños, se rebelan contra algo así son los que más lo necesitan. Entre los 9 y los 10 años uno empieza a depender de creer en una persona mayor para fortificar el "yo". Hay que ser capaz de creer en alguien, sin que te lo inculquen. Hay que ser capaz de creer en una persona a través de la atmósfera que se ha creado de manera artística. " "Alrededor de los 9 años (puede durar hasta los 10 o incluso los 11\) es una fase extraordinariamente importante en el desarrollo de los niños. Como profesores y educadores atravesamos este periodo con los niños como sus líderes y guías. En los primeros años de vida, los niños aprenden el lenguaje. Poco a poco aprenden a referirse a su propio yo como "yo". Sin embargo, hasta aproximadamente los 9 años de edad, esta diferenciación del propio "yo" del entorno sigue siendo algo indefinido. Quienes tienen el poder de la observación precisa saben que los niños cruzan un Rubicón en este momento. Entre los 9 y los 11 años los niños aprenden a diferenciar su propio yo del entorno. Uno siente o percibe que el niño está completando el proceso de diferenciación del yo \- de la naturaleza externa. El niño ya no se siente como un apéndice consciente de un organismo mayor, sino como un ser independiente. La forma de comportarse en presencia de los niños durante este periodo tiene una enorme influencia en el resto de sus vidas. El enfoque correcto en este momento producirá en el niño un pozo duradero de alegría y entusiasmo por la vida. Por el contrario, si uno no se acerca a un niño de la manera correcta, se cultiva la hosquedad y una actitud monótona y sosa hacia la vida". Todo el trabajo que se hace en la escuela necesita del apoyo en casa. las impresiones de la tecnología en las pantallas son especialmente dañinas durante esta transición . Cuidar mucho de su sueño; las historias que les contamos serán muy inspiradoras, para llevarlos a conciliar el sueño con confianza también habrá que observar al niño o la niña en cuanto a su digestión no obligarlos a comer grandes cantidades y además ofrecerles comida fácil de digerir Y por supuesto necesitan sentir todo el amor, la paciencia y la comprensión de sus padres No los presionen Este ser está poniéndose su traje terrenal …. Se está mudando a su casa, que ya está lista para ser habitada Recuerden: - Cuando algo suceda, no tomárselo personal - Reconocer primero en nosotros la fuerza moral para corregirlos - Ser una autoridad bienamada, a quien ellos quieren admirar y emular - Observa con gran cuidado: ante tus ojos está sucediendo un milagro One senses or feels that a child is completing the process of differentiating the self from external nature. A child no longer feels as if he or she were a conscious appendage of a larger organism, but rather like an independent being. How one behaves in the presence of children during this time period has an enormous influence on the rest of their lives. The correct approach at this time will produce a lasting well of joy and enthusiasm for life in a child. In contrast, if one does not approach a child in the right way, sullenness and a dreary, dull attitude toward life is cultivated.” Peter Selg illuminates this momentous phenomenon in child development, this “dramatic change” in the child’s consciousness. Though it is “hardly noticeable” to the observer, Steiner reveals that children during this time in life experience a sudden inner instability, a loss of the foundation they felt had been naturally supporting and carrying them. It is a crisis that pediatric psychologists and psychiatrists know well, as many fears and weaknesses that rise to the surface later, in adolescence, can be traced back to this subtle event. From the book: I Am Different from You \- How Children Experience Themselves and the World in the Middle of Childhood, [https://www.waldorflibrary.org/books/3/view/60/third/344/i-am-different-from-you-how-children-experience-themselves-and-the-world-in-the-middle-of-childhood](https://www.waldorflibrary.org/books/3/view/60/third/344/i-am-different-from-you-how-children-experience-themselves-and-the-world-in-the-middle-of-childhood) In many of his lectures to teachers on education, Rudolf Steiner called attention to a significant but often overlooked change in the way children experience themselves and the world that occurs in the middle of childhood, in the ninth or tenth year. “There comes a time when children show, not in what they say but in their whole behavior, that they are struggling with a question or a number of questions that indicates a crisis in their soul life. It is a very subtle experience for the child that requires an equally subtle response.” In this deep and concise book, Peter Selg illuminates this momentous phenomenon in child development, this “dramatic change” in the child’s consciousness. Though it is “hardly noticeable” to the observer, Steiner reveals that children during this time in life experience a sudden inner instability, a loss of the foundation they felt had been naturally supporting and carrying them. It is a crisis that pediatric psychologists and psychiatrists know well, as many fears and weaknesses that rise to the surface later, in adolescence, can be traced back to this subtle event. Parents and educators need to know what to say and how to act, because their response at this time will be crucial for the child’s entire life. Through Rudolf Steiner’s profound wisdom of children's inner essence, adults can learn to give them the experience of being carried by a strong and sure relationship: When children cross the Rubicon between the ninth and tenth year without that feeling, something will be lacking in their later life, and they will have to struggle to attain what they should have received naturally at that moment in childhood. GA 297, May 21, 1920, Page 193f. “The ninth year becomes (…) a Rubicon. In inner consciousness, a child loosens from his or her surroundings and differentiates the self from the environment. Children differentiate their own self from the authority of the environment, but offer devotion to it with love.” GA 84, April 30, 1923, Page 205 When children have settled into this necessary, natural feeling of authority one sees how between ages 9 and 10 they go through a kind of crisis. Everything happens at the level of feelings and perceptions; there is no accountability. A child approaches a teacher and wants something in particular. If we wished to clothe it in words, the child would say: Until now everything that was beautiful was beautiful because a teacher held it to be beautiful, and everything that was true was true because a teacher held it to be true. However, at this point in time, children go through a crisis. They would question: Who justifies this authority before the whole world? How does the teacher know that beauty and truth are beautiful and true? Children have no knowledge of what I have formulated; they only feel something to that effect. As teachers we must observe this moment so we will always say the right words when needed. All of a child’s later life, whether happy and secure, or alienated and paralyzed inside, depends upon what we do in this moment of crisis. From this reverence, between the ages of 10 and 14, develops that which causes us to become benefactors in later life. GA 150, March 14, 1913, Page 16ff. …In the second seven-year epoch something appears ... It appears around age 9 or 10 in the second seven-year epoch. A considerable strengthening appears, one could say an intensifying of the “I” feeling. I have already brought attention to this in an essay called “The Study of Man.” There I indicated this time period around age 9\. One can characterize this point in time: “The ‘I’-consciousness gets a new form.” A person will be able to look at outer nature more objectively. Earlier, everything seen in outer nature is connected with his or her own being. One’s “I”-consciousness already develops in the first seven year epoch at ages 2, 2½, and so on. But in the second phase of life, this development resumes at around age 9\. This is, so to say, one of the most noticeable returns, this return of “I”-consciousness around age 9\. While in the second or third year of life, the “I”-consciousness is more soul/emotional-oriented, it comes back in a more spiritual/ intellectual form. That is only one of the occurrences that returns in a very conspicuous fashion. But one can see this exhibited in less significant events in a person’s life as well. These intimacies of human life will be imperative for future human development, very essentially important GA 206, August 7, 1921, Page 99ff. …In those interesting situations that play out with children from the change of teeth to puberty, we see how, to a very great degree actually, a battle is present within a becoming person. It is so important for teachers and educators to observe during this phase, this period of time. Teachers and educators must pay careful attention to anything and everything (it plays out differently with almost every person) that happens between the ninth and tenth years. With every child one sees something very special. Certain characteristics of temperament come to a kind of metamorphosis. Certain ideas appear. (pag 24\) Whereas before one did well to not let children 25 notice the difference between the “I” and the outside world, during this time period, above all, one should begin to allow the difference between the “I” and the outside world to come to the forefront. While before it was good to tell them fairy tales, wherein the processes of nature were likened to the processes of the human being in that they were personified and illustrated, now one may begin to instruct children about nature in a more formal way. In this first stage of life, when children have begun to clearly feel the “I,” at this early stage, they feel the “I” for the first time. It is a clearly defined concept; a more or less naturally clearly defined concept that joins with the “I” appears at this point in time. This is when children learn to differentiate the self from the outside world. It is also true that children who die before this point—in life they go through up to the fifth, sixth, seventh, or even to the eighth or ninth years—have something that has separated them very little from the spirit-soul world which they went through between death and a new birth. These children are relatively easily pulled back into this spirit soul world. They have, to a certain extent, only “pieced onto” a life completed with conception or birth. When we examine these deaths, an actual cutting off of a new life is only there when children die after this point in time. To a certain extent, this new life does not connect in such an intensive way with the old life. Only then will the conditions be experienced that I described in my written work, Theosophy, in which I discuss that with children who die early, they are, in a certain way, taken back, and the life they have led on the Earth is pieced onto the life they had up to conception or birth. One can even say: A child that is present before us before this point in time between ages 9 and 10 embodies the physical-soul aspect and the spirit-soul aspect much less separately than is the case later on. A child has the spirit-soul aspect inside the physical body and that aspect works on the body. The spirit-soul aspect and the physical-soul aspect appear as a duality only after the above-mentioned time period. The later person is much more a dualistic being than is a child. . As a physical being, a child is much more of a soul-being than the later adult. During the growth period, the soul forces still thoroughly hold sway in the physical body of a child. Some soul forces still remain, though most have been transformed with the change of teeth. We can then say: In a certain way, this struggle that I have described slowly calms down after about age 12\. With puberty the astral body enters into the human constitution with full authority. GA 217, October 12, 1922, Page 153 Summarized in a concept it would perhaps go something like this: Until now the astral body believed in other people, but now I need to have whatever one says to me be such that I can believe in him or others in my environment. Those who, as children, rebel against something like this are those who need it the most. Between ages 9 and 10 one begins to depend upon believing in an older person in order to fortify the “I.” One must be able to believe in someone without having it drummed in. One must be able to believe in a person through the artistic atmosphere that has been created. And woe if nothing happens from the side of the elder person to answer this question in the right way that some children keep with them up to age 16 or 17, and some even to age 18 or 19\. The young person should be able to say: “I am grateful that I have been able to learn from my elder what can be learned only from him. What he can say to me, only he can say. If I learn this when I am older, it would already be different.” GA 232, November 25, 1923, Page 47f The “I” is not something that simply appears at the age of 21\. It is only released at a certain age but it is, of course, always present in human beings. From birth, or rather, beginning three weeks after conception, the ego is present. It can happen that the ego becomes overly intense. Then it has an especially strong effect at these particular points of time **GA 304, February 27, 1921, Page 228f.** At around age 9 (it can last up to age 10 or even 11\) is an extraordinarily important phase in children’s development. As teachers and educators we go through this period with the children as their leaders and guides. In the first years of life, children learn language. They gradually learn to refer to their own selves as “I.” However, up until approximately age 9, this differentiation of one’s own “I” from the environment is still somewhat undefined. Those with the power of accurate observation know that children cross a Rubicon at this time. Between ages 9 and 11 children learn to differentiate their own selves from the environment. One senses or feels that a child is completing the process of differentiating the self from external nature. A child no longer feels as if he or she were a conscious appendage of a larger organism, but rather like an independent being. How one behaves in the presence of children during this time period has an enormous influence on the rest of their lives. The correct approach at this time will produce a lasting well of joy and enthusiasm for life in a child. In contrast, if one does not approach a child in the right way, sullenness and a dreary, dull attitude toward life is cultivated.